Archive for the Category »Libros y Escritores «
Sugerencias frescas…
Tienes calor? No sabes q hacer?
Pues en un parque cercano a la biblioteca de Puente Genil….han puesto esta “chica”.
La sugerencia es fresca….coge un libro, vete a un parque y disfruta….
Crees q las ciudades son sosas??
Abre los ojos…
Los colores olvidados.
Y hablando de libros, y sin aun no es tarde para algunas. Solo por hoy gratuitamente se puede descargar desde esta direccion este libro para formatos electronicos,(ipad, Ipod touch, Iphone )es de niños pero con bonitas ilustraciones para los mayores tambien. Espero q os sea util
Seguimos con libros.
Esto de las fiestas virtuales es nuevo para mi,,,pero ya q empece seguiremos…dice la encantadora bloguera de Zapallos en almibar que hay otra fiesta y esta vez de libros, y en esta no puedo faltar, pues los libros son una de las cosas q mas me gustan en la vida, ademas de viajar, y ambas cosas estan muy relacionadas pues unos te enseñan lo otro aunq no puedas moverte de tu sitio.
Dice q digamos nuestro libro favorito, autores preferidos,libreria o biblioteca q habitualmente visitamos,,,pues alla voy.
✓ Libro favorito: La Biblia, ¿porq ? por q la sabiduria q emana va mas alla de la simple sabiduria humana,y por q el mensaje q transmite es de un mundo mejor en el futuro y una vida mejor en el presente.
✓ Otros libros favoritos: Todos los de Mastretta, todos los de Pearl S. Buck, todos los de Benedetti, casi todos los de Isabel Allende,¿porq? Porq cuentan la vida tal como es,,,,con sus luces y sus sombras , su sabor agridulce, pero hermosamente humana.
✓ La biblioteca q visito mucho, tanto q soy socia del Club de Lectura q alli se reune,asi de limpia y bonita se ve.
Y tanto me gustan los libros y sus letras q escribi UN RELATO SOBRE ELLAS,
Y como vivo-vivimos en nuestro tiempo, tmb me gusta leer en estos nuevos formatos.
Pero de una u otra manera, solo los libros nos hacen sentir asi,niños,libres, tranquilos, felices.
Asi q VIVAN LOS LIBROS Y LOS Q NOS TRANSMITEN.
Y para terminar dos citas sobre libros, sobre leer.
Cuando se lee no se aprende algo; se convierte uno en algo”.(Goethe)
La lectura, los libros, son el más asombroso principio de libertad y fratenidad. Un horizonte de alegría, de luz reflejada y escudriñadora, nos deja presentir la salvación, la ilustración, frente al trivial espacio de l ya sabido, de las aberraciones mentales a las que acoplamos el inmenso andamiaje de noticias siempre las mismas, porque es siempre el mismo nuestro apelmazado cerebro. Lo slibros nos dan más, y nos dan otra cosa”.
Creo q esta cita es de Vargas Llosa.
Dia de la poesia…
Hoy…quiza por q es primavera es el dia de la poesia….
Y que mejor q celebrarlo leyendola?
Y q mejor q celebrarlo q leyendolo (Mario Benedetti)
¿Qué pasaría si un día despertamos dándonos cuenta de que somos mayoría? / ¿Qué pasaría si de pronto una injusticia, solo una, es repudiada por todos, todos los que somos, todos, no unos, no algunos, sino todos? / ¿Qué pasaría si en vez de seguir divididos nos multiplicamos, nos sumamos y restamos al enemigo que interrumpe nuestro paso? / ¿Qué pasaría si nos organizáramos y al mismo tiempo enfrentáramos sin armas, en silencio, en multitudes, en millones de miradas la cara de los opresores, sin vivas, sin aplausos, sin sonrisas, sin palmadas en los hombros, sin cánticos partidistas, sin cánticos? / ¿Qué pasaría si yo pidiese por vosotros que estáis tan lejos, y vosotros por mí que estoy tan lejos, y ambos por los otros que están muy lejos y los otros por nosotros aunque estemos lejos?
Hablando las letras se entiende la gente.
(Escribi este relato para apoyar la inaguracion de una nueva biblioteca)
El sonido de la discusión se podía oír desde la acera de enfrente, nunca hubiera pensado que las palabras se hicieran oír tanto, pero no cabía duda, estaban realmente molestas unas con otras.
A la primera que escuche fue a la” A”, se quejaba audiblemente de la B. “Siempre me esta siguiendo a todas partes, parece mi sombra en el abecedario, no soporta que yo sea la primera, pareciera que le molesta mi posición privilegiada aquí.”
“No confundas chica”, escuche decir a la B. “No te sigo por mi propio gusto, ojalá me pudiera ir a varios renglones de ti, pero alguien tenia que estar cerca para que se te bajaran los humos. O ¿es que no te acuerdas que es contigo que se conjugan malas acciones, por ejemplo, por tu culpa existe el Abandonar, el Ahorcar , el Abatimiento, las Aberraciones, el Abochornar, Abofetear, Asesinar, y …. me faltara tiempo si las enumerara todas.”
“Bah -siguió diciendo la C- No te lo tengas tan creído B. También contigo se conjugan cosas feas,o ¿ya has olvidado que de ti salen las Balas, y que gracias a ti existen los Bandidos , y se perpetran las Barbaries, y hay Barrabasadas, y hay Basuras, y Bestias, ah……y los Bancos.?”
El barullo iba en aumento pues parecía que cada letra tenia algo malo que decir de la siguiente, de la C, se dijo que sin ella, no hubiera existido Caín, ni los ahorcados en los Cadalsos, ni los yogures Caducados, ni las Calorías en los dulces, ni hubieran existido los Calvos, ni nadie nos mandaría Callar, ni el Cáncer nos hubiera asustado, ni estaríamos muertas de Cansancio al final del día, ni hubiéramos matado las moscas a Cañonazos, ni habría Celos, ni Célibes, ni Cementerios, ni Censuras.
Ohhhhhh exclamo la D…….!!!”si que eres mala chica C” no había pensado en cuantas desgracias nos has traído con tu sola pronunciación.!!!
“Aquí tenemos todas que callar, vale? dijo la C… así que no sigamos, – ¿Porque, que me decís de la Z?…la Zafiedad es su reino, y las Zorrerías se las debemos a ella, y no digamos los Zampabollos , y los que ponen Zancadillas gracias a ella, y de montones de Zarandajas que hay en el mundo. Y ¿que me decís de cuando “ZAS” alguien nos da un tortazo,,,,? No es gracias a la señora Z?
La Z salto fuera de si…. “Pero como ¿ es que yo soy la única que tengo faltas.? Pues por aquí hay algunas que a la chita callando también hacen de las suyas…sin ir mas lejos la “ H”, si la muda esa….. que las mata callando. A ver si no de donde sale el Hambre ? de donde salen los Horteras, y las Habladurías y el Hedor ? ¿ Por que si no, es que gracias a ella que existe Hacienda, y el Habito que no hace al monje, y las Heridas de guerra, las Humillaciones y el Hastío, y el Hipo, y los Hipocondriacos……y no digamos las Hipotecas.
La discusión fue en aumento, parecía que todas ellas encontraban faltas en todas,,,,todas tenían quejas, todas estaban malhumoradas.
Pero de pronto un murmullo recorrió la gran sala de las letras…. habían olvidado porque estaban hoy todas reunidas, se les había ido el santo al cielo con tanta critica. Si, habían sido convocadas a una reunión por el Creador de las Palabras…. estaba llegando, y casi las encuentra vociferando a voz en cuello unas contra otras. Pero vaya…no venia solo, venia con su hijo, La Palabra…si, el Hijo del Creador de las Palabras se llamaba así, el le había puesto ese mismo nombre a su Hijo…”La palabra”, dando a entender cuanto amaba el poder de comunicación gracias a esas diminutas partículas con formas y sonido que el mismo había creado. Solo al ser humano le confirió este don, pero no parece que lo apreciaran mucho, de hecho se había enterado que usando las palabras las gentes se herían, destrozaban amistades, se engañaban , se alejaban entre si ….y el no lo entendía, pues todas las letras eran muy hermosas. Por eso había convocado una reunión con todas ellas quería ver como todas en conjunto, colaborando juntas, podían ayudar a los seres humanos a llevarse mejor, a quererse, a respetarse, a valorarse.
Al llegar tomo asiento en el Gran Asiento de las Palabras y antes de pedir la colaboración de todas , quiso hablar en privado con su hijo. Ahora que estaban todas juntas y las tenia cerca volvía a recordar cuan preciosas y precisas eran para describir toda gama de los sentimientos humanos.
“¿Has visto a la” A” hijo? Le empezó diciendo. -Aunque la puse la primera no creas que es vanidosa por eso, pues gracias a ella es que existe el Amor en el mundo, también la uso mucho para Alabar a la gente, y no sabes cuantos Abrazos existen gracias a ella. Sin ella la Abnegación no existiría, ni existirá Abril, el mes de las flores, y no sabríamos que hacer sin los Abuelos, ni existirían los Aceituneros de Puente Genil, es gracias a la A que Acogemos a los inmigrantes , y es gracias a la A que Acunamos a nuestros niños y a nuestros sueños. También es gracias a ella que existe la Amistad entre los hombres, que existen los Aniversarios para recordar a los que se fueron, que existen los Antojos y los Anteojos, que existe el Antes y no el después. En fin, hijo que no se que haría sin ella.
“Padre, y para que creaste la C? He oído rumores cuando llegábamos que hablaban de cáncer, de cansancio, de cementerios”,,,,
La C? Si ¡hijo con la C Cantan los humanos sus alegrías, es por la C que toman Café, que tienen Corazón, es por la C que “Cataplum” se caen de golpe, es por la C que existe
“Córdoba” , es por la C que tienen Conocimiento y Conciencia, por la C se mueren de risa con las Cosquillas, es por la C que existe el Cuando, el Como,el Cuatro y el Cuatrocientos, y es con la C que de niños se duermen Contandoles Cuentos.. Me es muy útil para la felicidad.
La C y todas las demás ¿por que donde dejamos a la D del Dulce de membrillo, de Decencia, y a la B de Bondad, de Belleza ? Y la M, de María, de Música. La P de Paciencia , de Poesía, de Pintura, sin las cuales el mundo estaría huérfano de arte . Y la T de Tolerancia, de Tableta de chocolate, de Tierra , de Trompo, de Trotamundos , de Ti .
“¿Que necesarias son todas verdad Padre?” No había reparado en la utilidad de cada una de ellas tanto como en esta pequeña conversación.
Si, hijo mío, así es. A veces necesitamos fijarnos en las buenas cualidades de los asuntos para ver toda su dimensión y valía.
Ahora pidamos sus colaboración para lo que necesitamos, seguro estoy que con sus excelentes cualidades estarán encantadas de ayudarnos. Pero ¿donde están, parece que las aburrimos, pues han salido y están cuchicheando alla fuera.?
Y fuera estaban comentando lo que habían oído al Creador de las Palabras y a su Hijo. Al parecer ninguna de ellas habían sabido ni podido ver lo que si veía el Creador en todas y cada una de ellas. Estaban algo avergonzadas, no se atrevían a mirarse . Al final la “H ” rompió el Hielo y dijo: “Como yo soy la muda voy a tomar la palabra y a decir que ya hemos oído a nuestro Creador….parece que hemos olvidado lo que cada una de las palabras somos capaces de hacer, lo que damos de si, lo que contribuimos para los demás. Así que manos a las letras y a hacer lo que mejor sabemos hacer.
Usaremos la “V” para ponerle significado a la Vida.
Juntaremos la A , la V y la M, para Abrirles Ventanas hacia el Mundo.
Uniremos la “E” y la “S” para Enseñarles a Soñar.
Usaremos la “C” y la “E” para hacerles Cómplices en el “Entendimiento”.
Juntaremos la “A” y la “L” para que se Alegren con la Lectura.
Uniremos la N, la A,y la “E” para que mediante nosotras Nadie deje de Aprender, de Apoyar ,de Entusiasmarse con los libros.
Y así con estas ideas se sentaron a escuchar al Creador de las Palabras, pero ya habían decidido que todas juntas darían lo mejor de si mismas a cada libro, a cada lector….y así todas juntas se metieron disimuladamente en este relato , en todos los relatos del mundo, en todos los libros leídos y por escribir.
(Todos los derechos reservados de Safety Creative)
Esta obra está protegida por las leyes de copyright y tratados internacionales.)
El club de lectura.
Os presento a mi club de lectura:
Empezamos con Luis Fernando con pinta de hippi proletario y con ganas de reir y vivir con alegria.Le gustan los libros no muy complicados y pasarselo bien leyendo. Disfruta como un niño escuchando a la orquesta de Kiev y durmiendo la siesta en el sillon de su mujer.
Luego viene Paco nuestro Sherlock Holmens particular.Le gusta investigar cada libro q leemos, el busca rebusca y encuentra detalles extras q contribuye a un mejor conocimiento de lo leido. Paco es Paco y su libreta blanca.
Tambien esta Carmen, nuestra librera de lujo. Vendio, vivio y amo los libros por un monton de años y ahora q se supone q los tendria lejos,los tiene cerquisima en su corazon, en sus manos,en sus lunes. Le gusta el taichi, la musica, las buenas peliculas pero sobre todo ama la vida y asi lo demuestra por como la vive,con intensidad .Solo alguien asi, podria hacer unos pestiños tan ricos.
Seguimos con Diego,lector empedernido, no demasiado hablador pero certero en lo q dice.Junto con Pepe y Luis Fernando podrian ser los tres mosqueteros de la biblioteca.
A Pepe le encantan los chistes, los chascarrillos y demas dichos.Se los sabe a cientos y los dice en el momento oportuno. Consumidor de catedras como medio ideal de seguir aprendiendo con los años, aunq el es aun muy joven.
Tenemos en Juan Carlos al prudente del grupo llega, se sienta , escucha y habla poco,por q ya dice bastante como voluntario en ayudar al projimo.
Y Lely, nuestros pies en la tierra, es praxmatica aunq en realidad lo q querria es soñar con un mundo mejor. Lee a granel y al por mayor.
Tiene una idea precisa de lo q lee , le gusta o lo detesta, pero casi nada la deja indiferente.Le gusta el violeta como a mi.
Manolo el joven padre.Es el pensador del grupo. No se conforma con lo q leen sus ojos,quiere llegar al fondo de lo escrito, por eso profundiza para llegar a entender por q dicen lo q escriben.
Agustin, el alma del club. Inquieto, generoso, avido lector, con buena mano para resumir lo leido durante la semana, sino fuera por q no tiene un club de lectura, sino una Republica Independiente de lectores anarquistas.
Y luego esta lo mejor de Rute que no es el anis, sino,Carmen mujer prudente,de sonrisa bonita, educada, responsable en sus lecturas q hace como nadie un pastel de coco q no nos da miedo en absoluto..
Y Zipe y Zape en version mujeres,osea Gloria y Rosa.
Dos hermanas y un mismo encanto…Leen pero menos,,,viven pero mas…Se escandalizan con algunas cosas…disfrutan otras.
Si como dice Le Clezio (Premio Nobel de Literatura año 2008) “escribir es escuchar el ruido del mundo”, los componentes de este club escuchan “mucho” mundo.
Natalia Ginzburg
Este verano he descubierto a Natalia Ginzburg
De tan sincera q es, resulta inquietante, pero tmb clara,y lucida como pocas.Una claridad de la vida y de los hombres ,de la humanidad mas humana, con todos sus miedos y grandezas. Y una realidad inquietante a la vez q esperanzadora.
Un relato q aparece en el libro “Las pequeñas virtudes”…todo un universo de su propia vida y de lo q piensa sobre ella, los otros, las cosas, los sentimientos…etc…
Alabanza y menosprecio de Inglaterra
Inglaterra es bella y melancólica. Yo no conozco, a decir verdad, muchos países; pero me ha surgido la sospecha de que Inglaterra es el país más melancólico del mundo.
Es un país altamente civilizado. Se ve resueltos en él con gran sabiduría los problemas más esenciales del vivir, tales como la enfermedad, la vejez, el paro, las tasas.
Es un país que sabe tener, me parece, un buen gobierno, y esto se advierte en los detalles mínimos de la vida de cada día.
Es un país donde reina el máximo respeto y la máxima voluntad de respeto por el prójimo.
Es un país que se ha mostrado siempre dispuesto a acoger a los extranjeros, a las poblaciones más diversas y, creo, que no las oprime.
Es un país donde se sabe construir las casas. El deseo del hombre de gozar de una casita, sólo para sí y para la propia familia, con el jardín que puede cultivar él mismo, se considera legítimo, y las ciudades están formadas, pues, por esta especie de pequeñas casas.
Hasta las casas más modestas pueden tener, externamente, un aspecto gracioso.
Y una ciudad grande como Londres, monstruosamente inmensa, está organizada, sin embargo, de tal modo que esta grandeza no se advierte ni pesa. La mirada no se pierde en su grandeza, sino que es atraída y engañada por las callejas y casitas, por los verdes parques.
Los parques se abren en la ciudad como lagos para reposar la mirada, para darle refrigerio y liberación, para lavarla del hollín.
Porque allí donde la ciudad no es verde, inmediatamente aparece envuelta por una densa capa fuliginosa y huele como huelen las estaciones: a trenes viejos, a carbón y polvo.
Las estaciones son los lugares donde Inglaterra es más abiertamente tétrica. Se acumulan en ellas chatarra, residuos de carbón, montones de rieles en desuso, roñosos y enredados. Las rodean desoladas huertas de coles, con pobres camisetas tendidas y barracas llenas de remiendos como prendas viejas.
Bastante tétrica es, asimismo, la periferia de Londres, donde las calles de casitas iguales se multiplican y se prolongan hasta producir vértigo.
Igual vértigo sentimos viendo en Londres ciertos escaparates de tiendas, abarrotados de zapatos todos iguales, con la punta afilada y tacón alto. Zapatos que producen dolor de pies sólo de mirarlos. O escaparates abarrotados, rebosantes, de ropa interior de mujer, tan abarrotados, que quitan todo deseo de comprar enaguas o medias, de las que tan llena tiene uno la mirada. Contemplando tal abundancia, surge la sensación de que no se necesita nada, y un disgusto tal por medias y enaguas, que parece que tendría que durar toda la vida.
Contra los muros de ladrillos rojos de las casitas, se recortan las hojitas verdes de los árboles, pequeñas, de un verde tierno, un delicado encaje de hojas.
De vez en cuando se asoma a la calle un árbol florido, de un rosa suave o vivamente encendido, bello a la vista, amable adorno de la calle. Mirándolo, se siente, sin embargo, que no está allí por azar, sino por cálculo, obedeciendo a un preciso designio. Y el hecho de que esté allí, no por azar, sino en obediencia a un preciso designio, entristece su belleza.
Un árbol florido, en Italia, en la calle de una ciudad, sería algo de una alegría sorprendente. Estaría allí por azar, brotado de la alegría de la tierra, y no por cálculo de una determinada voluntad.
En Londres, en esta ciudad negra y gris, el hombre ha puesto, con precisa determinación, algunos colores. Se puede encontrar, de pronto, un pequeño portal azul, o rosa, o rojo, entre sus negros hermanos. Entre el aire gris pasan los autobuses pintados de un vivo rojo. Son colores que en otros sitios serían alegres, pero que aquí no son alegres, reprimidos por una precisa y determinada intención, triste y apagada sonrisa de quien no sabe sonreír.
Y rojos son los coches de los bomberos, que no tienen una sirena estridente, sino un dulce tintineo de campanillas.
Inglaterra no es nunca vulgar. Es conformista, pero no vulgar. Siendo triste, no es nunca torpe. La vulgaridad nace de la torpeza y de la prepotencia. Nace, también, del capricho, de la fantasía.
A veces creemos ver asomar la vulgaridad en la voz bronca o en la risa chillona de una mujer, en los colores violentos de sus afeites, o en sus cabellos de estopa. Pero en seguida nos damos cuenta de que, en este país, la vulgaridad ha sido desarraigada de todas partes por la melancolía.
Los ingleses carecen de fantasía. Se visten todos del mismo modo. Las mujeres que se ve por la calle llevan todas el mismo impermeable de celofán, transparente y como de caramelo, semejante a las cortinas de los baños, a los manteles de los restaurantes. Llevan todas, colgada del brazo, una cesta de mimbre. Los hombres de negocio llevan el conocido uniforme: bombín negro, pantalones a rayas y paraguas. Los artistas del barrio de Chelsea y los estudiantes que sueñan con el arte, con la bohemia y la vida disipada, tienen barbas rojizas, descuidadas, cortadas en redondo, y chaquetas a cuadros con los bolsillos deformados. Las muchachas de este tipo visten ajustados pantalones negros, jerseys de cuello alto y, cuando llueve, zapatos blancos.
Los jóvenes creen, vistiéndose de este modo, que afirman como si fuera en voz alta su situación libre, rebelde, anticonformista, la originalidad y la extravagancia de su forma de pensar. No se dan cuenta, sin embargo, de que por las calles hay miles de personajes exactamente idénticos a ellos, con el mismo peinado, la misma expresión de ingenuo desafío en la cara, los mismos zapatos.
Los ingleses carecen de fantasía; no obstante, muestran fantasía en dos cosas, sólo en dos cosas. Los trajes de noche de las señoras de edad y los cafés.
Las señoras de edad llevan, para la noche, los trajes más extraños. Y se pintan la cara de rosa y de amarillo sin escatimar nada. Se transforman, de pacíficos gorriones, en pavos reales y faisanes lujuriantes.
En torno suyo no provocan estupor alguno. El pueblo inglés, por lo demás, no conoce el estupor. Jamás vuelve la cabeza para mirar a su prójimo por la calle.
También en los cafés, en los restaurantes, Inglaterra muestra su fantasía. Suele darles nombres extranjeros para hacerlos más atractivos: «Pustza», «Chez nous», «Roma», «Le Alpi». A través de los cristales, se ve en ellos delicadas plantas trepadoras, farolillos chinos, agudos picos de rocas, luces azuladas de glaciares. O se ve calaveras, huesos cruzados, paredes negras, alfombras negras, fúnebres velas, y reina en ellos, al estar casi siempre vacíos, un luctuoso silencio.
Inglaterra, que no está en absoluto contenta de sí misma, estudia la forma de vestirse las plumas de la fascinación forastera o busca el escalofrío de una seducción funeraria.
Por lo demás, las bebidas y alimentos que se encuentra en el interior de estas pustze, de estos Alpes, de estos sepulcros, tienen todos el mismo lamentable sabor. La fantasía no ha llegado a bebidas y alimentos; se ha quedado enganchada en los cortinajes, en las alfombras, en las luces.
Los ingleses, por lo general, no muestran estupor. Si uno se desmaya por la calle, todo está previsto. En unos segundos le llevan una silla, un vaso de agua y una enfermera de uniforme.
Los desmayos están previstos, y en torno al infortunado todo se mueve rápida y automáticamente para prestarle ayuda.
Se asombran profundamente, sin embargo, los ingleses cuando, en el restaurante, pedimos un poco de agua. Ellos no beben agua, pues tienen calmada perennemente su sed por infinitas tazas de té. No prueban el vino ni tocan el agua. Por eso los desorienta la petición de un vaso de agua, ese mismo vaso de agua tan solícito en llegar cuando se produce un desmayo por la calle.
Al final lo traen: un vasito con poca agua tibia, en una bandeja y con una cucharilla.
Quizá tienen razón en disfrazar los cafés y restaurantes con aires extranjeros. Porque cuando estos lugares son claramente ingleses, reina en ellos una desesperación tan triste que al que entra le inspira la idea del suicidio.
Me he preguntado a menudo cuál es el motivo de esta desolación de los cafés ingleses. Acaso deriva de la desolación de las relaciones sociales. Cualquier lugar donde los ingleses se reúnan para hablar rezuma melancolía. En efecto, no hay nada más triste en el mundo que una conversación inglesa, cuidadosa siempre de no rozar nada esencial, de quedarse en la superficie. Para no ofender al prójimo entrando en su intimidad, que es sagrada, la conversación inglesa zumba su tema extremadamente aburrido para todos con tal de que no sea peligroso.
Los ingleses son un pueblo totalmente privado de cinismo. Son, en el fondo, siempre serios, a pesar de sus carcajadas, que estallan súbitas, y se quiebran sordas, sin eco. Creen todavía en ciertos valores esenciales que en todas partes han sido olvidados: la seriedad del trabajo, del estudio, de la fidelidad a uno mismo, a los amigos, a la palabra dada.
El civismo, el respeto al prójimo, el buen gobierno, el saber pensar y atender las exigencias del hombre, el prestarle asistencia en la vejez y en la enfermedad…: todo esto es, ciertamente, el fruto de una antigua y profunda inteligencia. Sin embargo, esta inteligencia no es visible o sensible en modo alguno en la gente que pasa por la calle. Mirando en torno de uno no se ve ni asomo de ella. Si hablamos al azar con el primero que pasa, en vano esperaremos palabras de humana sabiduría.
Cuando entramos en una tienda, la dependienta nos recibe con las palabras «Can I help you?». Pero sólo se trata de palabras. Inmediatamente se revela totalmente inhábil para ayudarnos, y en absoluto dispuesta a intentarlo. No se descubre en ella voluntad alguna de establecer con nosotros un entendimiento, de colaborar con nosotros, de contentarnos. Para buscar lo que deseamos no dirige su mirada a más de dos centímetros de su nariz.
Las dependientas inglesas son las más estúpidas dependientas del mundo.
Es una estupidez, no obstante, de la que está ausente el cinismo, la insolencia, la prepotencia, el desprecio. Es una estupidez desprovista por completo de vulgaridad. No tiene nada de innoble, y por eso no ofende. Los ojos de las dependientas inglesas tienen la vacía y atónita fijeza de los ojos de las ovejas en las praderas interminables.
Cuando salimos de la tienda, los ojos de la dependienta nos siguen, atónitos, vacíos, sin haber formulado sobre nosotros ninguna clase de juicio, ningún pensamiento. Son ojos que nos olvidan inmediatamente apenas salimos del brevísimo radio de su iris.
Por eso, si por casualidad nos encontramos con una dependienta menos estúpida, nos sentimos dispuestos a comprar toda la tienda, maravillados.
Italia es un país dispuesto a doblegarse a los peores gobiernos. Es un país donde todo funciona mal, como se sabe. Es un país donde reina el desorden, el cinismo, la incompetencia, la confusión. Y, sin embargo, por la calle, se siente circular la inteligencia, como una vívida sangre.
Es una inteligencia que, evidentemente, no sirve para nada. No se emplea en beneficio de alguna institución que pueda mejorar un poco la condición humana. Pero calienta el corazón y lo consuela, aunque se trate de un engañoso y acaso insensato consuelo.
En Inglaterra, la inteligencia se traduce en las obras, pero si buscamos en torno a nosotros por la calle, entre la gente que pasa, no encontramos ni asomo de ella, y esto, desde luego estúpida e injustamente, nos parece una privación y nos hace enfermar de melancolía.
La melancolía inglesa se nos contagia prontamente. Es una melancolía ovejuna, atónita, una especie de pasmo vacío, sobre cuya superficie revuelan las conversaciones sobre el tiempo, sobre las estaciones, sobre todas las cosas de las que se puede hablar largamente sin llegar al fondo, sin ofender y sin ser ofendido, un largo y leve zumbido de mosquito.
El pueblo inglés aparece, sin embargo, consciente en cierto modo de su propia tristeza, de la tristeza que inspira a los extranjeros su país. Con los extranjeros, tiene el aire de pedir excusas por ella, y aparece perennemente ansioso de marcharse. Vive aquí como en un eterno exilio, soñando con otros cielos.
Siempre me sorprende que en Italia, los que tienen hijos adolescentes, no sueñen otra cosa que mandarlos a Inglaterra en las vacaciones de verano. Sobre todo si se trata de muchachos que están atravesando, como a menudo ocurre en la adolescencia, un período de timidez, de misantropía, de hurañía, de hosquedad. Los padres italianos piensan en Inglaterra como en un específico remedio contra estos males. En realidad, en Inglaterra no se cambia jamás. Es un país donde sigue siendo uno absolutamente el mismo que es.
El que es tímido sigue siendo tímido, el que es misántropo sigue siendo misántropo. Además, sobre la timidez y la misantropía inicial, se extiende aún la grande e ilimitada melancolía inglesa, como una pradera ilimitada en la que se pierde la mirada.
Encima, los padres esperan en vano que sus hijos, en esas estancias estivales, aprendan el inglés, lengua dificilísima de aprender que poquísimos extranjeros saben y que cada inglés habla a su manera.
Inglaterra es un país donde uno sigue siendo absolutamente el mismo que era. El alma no sufre el más mínimo cambio. Sigue inmóvil, inmutable, protegida por un clima suave, templado, húmedo, sin cambios bruscos de estaciones, del mismo modo que se mantiene inmutable a través de todas las estaciones la hierba verde de los prados, que es imposible imaginar más verde; una hierba a la que ni el hielo muerde ni el sol devora. El alma no se libera de sus vicios, pero tampoco adquiere otros nuevos. Al igual que la hierba, el alma se mece en silencio en su verdeante soledad, regada por una tibia lluvia.
Hay en Inglaterra catedrales bellísimas. No encerradas entre casas y tiendas, sino abiertas a prados verdes. Hay bellísimos cementerios, sencillas piedras escritas esparcidas por la hierba entre una profunda paz, a los pies de las catedrales. No las defiende muro alguno, están allí, en perpetua intimidad con la vida y, sin embargo, inmersas en una paz suprema.
En el país de la melancolía, el pensamiento está siempre dirigido hacia la muerte. No teme a la muerte, puesto que la sombra de la muerte se asemeja a la vasta sombra de los árboles, al silencio que ya está presente en el alma, perdida en su verde sueño.
Las cosas simples.
Pinchad aqui para escucharla…. Las cosas simples (Mercedes Sosa)
O no tan simples….cosas q agradan la vista, q sientan bien al alma, q hacen la vida mas agradable….como esta tienda.
O esta otra Mirad aqui
Y estas librerias; PInchad aqui y aqui
Siempre visito las dos cuando voy a Denia. En EX-Libris vale la pena pedir recomendacion a la mujer q trabaja alli. En este caso me recomendaron “La mujer justa” de Sándor Marai .Y desde luego merecio la pena comprar el libro…
Por cierto,,,un empujoncito para q los informaticos de estas paginas se den prisa y las terminen….seria un placer entrar y ver online todo lo q tienen en ellas, lo mismo q se disfruta en persona.
Mastretta en Lanzarote
Tarda un poquito en cargar, pero merece la pena verlo y escucharlo.










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